martes, 13 de enero de 2015

La Loca de Santa Otilia



Publicado en Planeta Gris, el 1 de abril de 2084.



   Ocho décadas atrás, la villa de Santa Otilia era un rincón olvidado de la América del Sur, que no salía jamás en la televisión ni en la prensa, y casi ningún mapa tenía escrito su nombre. Los otilianos, sin embargo, vivían plácidamente, gracias a la generosidad de su suelo, la transparencia de su río y la pureza de su aire. Cada semana hacían una festividad de siete días, y así, durante todo el año, celebraban días de santos y comienzos de estaciones, fechas de importancia histórica y fechas intrascendentes, nacimientos y mortuorios, cumpleaños y no cumpleaños, aguaceros y jornadas de intenso sol… Siempre se encontraba algún motivo para festejar, y era indecoroso e inmoral en Santa Otilia, perderse por cualquier razón los célebres festejos. Y en verdad nadie se los perdía, salvo una extraña mujer, de la que no sabemos el nombre, porque era conocida por todos como “la Loca”.

   Con cada alba salía a trabajar la Loca de Santa Otilia, y siempre terminaba después de cada ocaso. El día era muy corto para tanta labor: regar todos los arbolillos, sembrar semillas nuevas, destruir las trampas de los cazadores, recoger los residuos sólidos para luego enterrarlos y convertirlos en abono orgánico… Dicen que era un espectáculo verla por los mediodías, con una careta de buzo y un par de patas de rana, nadando por todo el río para limpiarlo de desechos. Compartía su arroz con los gorriones y con los gatos su leche. Hablaba con los animales y las plantas, y no tenía tiempo para ir al dentista, ni atenderse con el peluquero, ni actualizarse con las revistas de modas. No tuvo esposo ni hijos, no tenía ni siquiera ocasión de peinarse. Nadie en el pueblo le hablaba, y si alguna vez alguien lo hacía, era para dirigirle una horrible burla.

   Cuando la Loca murió, se hizo en toda la villa una gran celebración, y los muchachos inventaron un juego, donde ganaban el que más árboles lograra sembrar, el que más trampas destruyera y el que más desechos sacara del río. El juego se convirtió en tradición, y después de cada ocaso las autoridades coronaban a los campeones del día.
   Ahora Santa Otilia parece un jardín edénico, y mientras en las grandes capitales de Norteamérica y Europa recordamos el comienzo de la primavera con la Virtual Reality SW, aspirando el OXIN-G2 de nuestros incómodos balones, los otilianos celebran la Fiesta de los Lirios, el único festejo de su nuevo calendario. Miles de personas de todo el mundo viajan hasta allí para respirar, al menos por un instante, el aire puro que les negaron sus ancestros, y para tomarse fotos con la estatua de la mujer que supo salvar su trocito de planeta. ¡Qué diferente sería hoy nuestro mundo si cada Santa Otilia hubiese tenido una loca!

Autor: Carlos R. Ramos


Gran Premio en el Concurso “Planeta” convocado por el Periódico Juventud Rebelde en el año 2010.
El cuento está publicado, junto con este dibujo, en Juventud Rebelde, domingo 18 de julio de 2010.

martes, 4 de noviembre de 2014

Embarque a Kythera



Con rumbo a Citerea los botes zarpan,
con aire de fandango, viento en popa,
la city prometida leche fluye
y miel, que me bauticen en Sevilla
                                                                                         
y en santo venia tenga mi epitafio;
que no mi desnudez vistan de rojo,
que no mi soledad colmen tus mares.
Galopo sobre encabritadas nubes,

la tarde era el vergel donde jugaba
un niño que era yo, la tarde era
concierto de domingo y zanahorias;

la noche es el silencio donde vago:
mi sino el de Moisés, y mi velero
por tus mares sin sal, rojas las velas.



Texto: Carlos Hans de la Cruz.
Imágenes de la obra "Embarque para Citerea" de Watteau. (Detalles).

martes, 30 de septiembre de 2014

Trigo y caracoles



Ven con las alas de una tarde gris,
ven cuando no te esté esperando,
ven con el aguacero que bautizará este encuentro
de gatos y ratones,
de trigo y caracoles;
amor que vas y vienes como el viento.

(1) Ven cuando bostece el centinela,
cuando la ciudad esté durmiendo
ven con el aguacero que bautizará este encuentro
amor que llegas trayendo paz;
amor efímero que te vas
dejando el tormento.

Y yo voy a esperarte cada tarde cuando caiga el sol,
y tú llegarás con tu risa de porcelana,
volverás con las flores y el candil en la mirada:
candil que mata,
me quema el alma,
ay me va matando.

Y yo voy a escribirte los poemas del atardecer,
y tú con la mirra y el incienso y las canciones…
vuelve con la tarde gris,
cuando el mundo duerma al fin,
cuando se hayan acostado los fisgones.  (2)

                                                             (Se repite del 1 al 2). 


viernes, 11 de julio de 2014

Peña del Vaterclos: cinco años promoviendo el arte joven




La peña del Vaterclos surge en Remedios, en el verano del año 2009. Por aquel entonces nos reuníamos en la glorieta del parque José Martí estudiantes de las escuelas de arte que estaban de vacaciones, estudiantes universitarios, artistas de la AHS y algunos otros jóvenes... guitarra de por medio, para cantar canciones de Silvio, Pablo, Sabina, Carlos Varela, Frank Delgado... No existía, en ninguna institución del municipio, un espacio para los jóvenes apasionados de la poesía, la plástica, la trova... No teníamos en Remedios un Mejunje, una Trovuntivitis... Los centros “culturales” y recreativos solo concedían lugar al reggaetón y la música bailable, generalmente foránea, que es la que le gusta – según la administración de dichos centros – a la juventud cubana. Y no es menos cierto que a la mayoría de nuestros coetáneos les gusta consumir esta música, pero nosotros, la minoría que en cifras estadísticas podía representar nuestro grupito, nos sentíamos a veces excluidos por la falta de un espacio alternativo donde pudiéramos satisfacer nuestras necesidades de consumo cultural. Excluidos por las políticas de programación que se conciben desde las generalizaciones, desde el criterio de mayoría, ignorando casi siempre la diversidad, la pluralidad de intereses inherente a cualquier sociedad en cualquier momento histórico concreto. Fue entonces cuando decidimos procurarnos un espacio, cuando tomamos por asalto el patio del Museo Casa de Alejandro García Caturla y celebramos nuestra primera peña, hace cinco años ya. Era viernes 31 de julio, y los asientos no alcanzaron; ciertamente, no éramos tan “poquitos” los jóvenes de Remedios que anhelábamos un espacio como este.
El término Vaterclos significa inodoro, y fue elegido como homenaje a la obra “El urinario” de Marcell Duchamp, para dejar bien claro, desde el propio título, la afinidad con el arte joven, de vanguardia; la ruptura con cánones establecidos.
En el año 2011 la peña comenzó a ser patrocinada por la filial villaclareña de la Asociación Hermanos Saíz, y durante un buen tiempo constituyó el único espacio permanente de la Asociación con sede en un municipio, o sea, fuera de la capital provincial.
Artistas y agrupaciones del centro de Cuba entre los que podemos mencionar al grupo Alba-k roja, el Dúo Doble Rol, el Dúo Touché; la vocalista Jennifer Rodríguez, el guitarrista Norberto Guerra, la violinista Rosabel Mederos; el trovador Yatsel Rodríguez; los artistas de la plástica Yunier Gómez, Sunami Espinosa, Reynier Luaces, Maykel Guedes; los escritores Mauricio Escuela y Carlos Ramos... han presentado su obra en esta peña, intercalando la música instrumental y la canción de autor con la poesía, la instalación y el performance en un espacio abierto a ideas atrevidas y cerrado, como es de suponer, a la ligereza y la banalidad que amenazan con permear el gusto estético de nuestras nuevas generaciones.

 Yatsel Rodríguez y Norberto Guerra

Desde el año 2013, gracias al apoyo del Sectorial Municipal de Cultura de Remedios, comenzamos a invitar a algunos cantautores jóvenes de la capital como Charly Salgado, Ihosvany Bernal y Samuel Águila. 

 Charly Salgado y Rosabel Mederos

Creada y conducida por el poeta Carlos Ramos, la Peña del Vaterclos, en Remedios, se consolida como un espacio para la confrontación y el diálogo con el arte joven de Villa Clara y Cuba. La invitación queda hecha para celebrar sus cinco años este 31 de julio, a las 9:30 p.m. en su sede habitual del Museo Casa de Alejandro García Caturla.